LEYES DE SOFTWARE

Escrito por karlospg1 19-10-2007 en General. Comentarios (2)

Comentarios

 

Lida Janeth Pescador        lida548@gmail.com

Carlos Andres Perez          carlosandrespg1@gmail.com

 

 

PROTECCIÓN DEL SOFTWARE MEDIANTE DERECHOS DE AUTOR

Esta breve introducción a los derechos de autor y del software no constituye una explicación en profundidad de la protección legal del software por los derechos de propiedad intelectual (DPI), sino que intenta brindar unas pinceladas sobre los elementos más importantes para establecer el marco legal de las licencias de software libre. Para más información sobre este tema, se recomienda consultar los enlaces mencionados al final del artículo. Asimismo, consideramos únicamente la temática de los derechos patrimoniales de explotación sobre el software (ver artículo sobre los derechos morales).

Introducción

Los derechos de propiedad intelectual o “de autor” constituyen la principal forma de protección legal del software, como bien inmaterial producto de la creatividad humana. La Ley de Propiedad Intelectual (LPI) contempla su protección como obra literaria, e incluye los programas en la lista no exhaustiva de obras protegidas (Art. 10.1.(i)).

Aunque los programas de ordenador no encajen perfectamente en esta figura legal, esta protección ofrece varias ventajas:

  • Una protección automática: los derechos de autor nacen por el mero hecho de la creación original (y publicación de la obra, bajo el régimen legal anglosajón).
  • Una protección internacional: La protección se ofrece en casi todo el mundo, en virtud de tratados internacionales como los de Berna, el ADPIC (TRIPS en inglés) y los acuerdos OMPI (WIPO), y las directivas europeas.
  • Una protección simple y económica: no hace falta realizar solicitudes ni registrar la obra (y pagar las correspondientes tasas y honorarios legales) para obtener la protección.
  • Una protección limitada: La protección es limitada en el tiempo (aunque la vida del autor más 70 años es una eternidad en el sector informático) y a la expresión de las ideas y principios (el código escrito). La limitación de la protección a esta “expresión”, permite la creación de software interoperable y/o compatible por un lado, y la creación nueva de una misma funcionalidad por el otro, por ejemplo a partir de una ingeniería inversa o especificación independiente de un software inicial (una patente impediría esta re-creación).

Objeto de protección

Los DPI protegen el programa en cualquiera de sus expresiones posibles (código fuente y código objeto) y en su totalidad (incluye las interfaces) (Art 96.1). Además, la LPI amplia la protección a la documentación preparatoria y a la documentación técnica y manuales de uso (también gozará esta documentación de su propia protección por la LPI como obra literaria o gráfica.). Lo que no protege son las ideas y los principios (Art 96.4) – lo que permite la reingeniería de un programa, o la creación paralela de programas con funcionalidades similares.

Artículo 96. TRLPI

A los efectos de la presente Ley se entenderá por programa de ordenador toda secuencia de instrucciones o indicaciones destinadas a ser utilizadas, directa o indirectamente, en un sistema informático para realizar una función o una tarea o para obtener un resultado determinado, cualquiera que fuere su forma de expresión y fijación. … La protección prevista en la presente Ley se aplicará a cualquier forma de expresión de un programa de ordenador.

Esta definición incluye cualquier tipo de “secuencia de instrucciones”, por lo tanto incluye, como ejemplos:

  • Sistemas operativos, programas “estándares” de uso general, programas desarrollados a medida
  • Librerías y otros componentes de software, scripts, servlets, Java Beans, Stored Procedures, motores de bases de datos (pero no el contenido de las mismas), etc.
  • Entornos de desarrollo (“IDE”s, p.e. el JDK de Sun, .NET de MSFT) y de ejecución (runtime engines)
  • Instrucciones incorporadas en los chips
  • Programas que soportan las redes de telecomunicaciones (routers, switches, servidores, etc.)

Los derechos de autor protegerán los siguientes elementos, siempre que tengan un suficiente nivel de creatividad o originalidad (un nivel bastante bajo):

  • El código fuente del programa
  • El código objeto del programa
  • Los iconos, gráficos e imágenes del programa o incluidos en el programa
  • Cualquier documentación relativa al software (documentación preparatoria, los diseños, los manuales de instalación o de usuario, las capturas de pantalla, etc.)
  • Los “guiones” o scripts de compilación e instalación
  • Versiones sucesivas de un programa
  • Programas “derivados” del programa original.

No se protege el software que es de dominio público, lo que incluye el software cuyos derechos ya hayan vencido (poco probables hasta por lo menos el 2050!) y, discutiblemente, el software cuyo titular haya cedido todos sus derechos al “procomún” (el Commons, en derecho anglosajón) ni algunos documentos públicos (legislación, etc.).

Notad que los contenidos y la estructura de una base de datos, en la medida que no incluyen “instrucciones”, no se consideran programas de ordenador, sin embargo gozan de una protección general (si son originales) y específica (derecho sui generis sobre BBDD). [Ver artículo sobre las Bases de datos].

Para disfrutar de esta protección, será suficiente la existencia de cierta originalidad en la creación – básicamente que el programa sea el resultado de un esfuerzo personalizado, o sea, que no esté copiado.

Los titulares

Sujeto a dos excepciones, el titular de los derechos de autor será el autor o grupo de autores originales de la obra (Arts. 5.1 y 97.1 LPI). Hay una presunción de que el autor es la persona identificada que “firma” la obra (p.e. en el “copyright notice” o aviso de derechos de autor).

La figura de “autor“ incluirá no solamente al programador que escribe el código del programa, sino también al diseñador del programa (arquitecto) siempre que sus contribuciones hayan sido significativas. Por otro lado, no incluye necesariamente:

  • Una persona que realice pruebas y notifique errores en el programa,
  • Una persona que haya establecido las especificaciones del programa, excepto en la medida que dichas personas hayan participado activamente en crear el programa.

Las dos excepciones son las obras creadas bajo una relación laboral, en este caso la empresa será titular de los derechos de explotación (por presunta cesión), y programas creados en circunstancias que den lugar a la naturaleza “colectiva” del programa, en cual caso el editor/divulgador de la obra ostentará los derechos de explotación (ver artículo: autores múltiples).

Los derechos

Los derechos de explotación reservados exclusivamente al autor de un programa de ordenador son los de realizar los siguientes actos:

  • La reproducción total o parcial: la copia, por cualquier medio y bajo cualquier forma, ya fuere permanente o transitoria
  • La distribución pública: la transmisión del programa un tercero, por la venta, el alquiler o cualquier otra forma. La doctrina entiende que este derecho incluye la comunicación pública, por ejemplo la publicación en un servidor accesible desde Internet.
  • Transformación: “traducción, adaptación, arreglo o cualquier otra transformación del programa.

La ley establece algunos límites a estos derechos, que son los siguientes:

  • Límite temporal: la duración de los derechos es, en general, la vida de su autor más setenta años, o cincuenta años desde la publicación para una obra empresarial.
  • Límites aplicables al usuario legítimo (es decir, alguien que tiene un derecho de uso):
    • Reproducir, transformar y corregir errores pero sólo en la medida necesaria para utilizar el programa
    • Realizar una copia de seguridad
    • Analizar el programa, pero sólo mientras lo utiliza y para obtener información para los fines de interoperabilidad (y sujeto a ciertas condiciones).

Cesión de derechos

El titular original puede ceder los derechos a un tercero, por contrato de cesión (o licencia exclusiva) sujeto a diferentes condiciones libremente pactadas. Aquí entran en juego las licencias de software, y en particular las licencias libres, que comentamos con mayor detalle aquí.

Formas de protección

La LPI establece varias medidas de protección de estos derechos, incluyendo acciones administrativas, civiles (incluso solicitar medidas cautelares) y penales. La tutela civil incluye acciones por infracción de los mencionados derechos de autor, y la LPI prohíbe también la puesta en circulación de copias ilegales, su posesión por fines comerciales, o la puesta en circulación o posesión de medios específicamente destinados a facilitar la supresión o neutralización de dispositivos técnicos de protección del software (Art. 102).

Los derechos de autor están protegidos también por el Derecho Penal. El Código Penal castiga en su Artículo 270 (y otros) la reproducción, plagia, distribución y comunicación pública con ánimo de lucro y sin autorización de los correspondientes titulares, de las obras protegidas por derechos de autor. Asimismo, prohíbe la importación, exportación y almacenamiento de copias ilegales, y la fabricación y tenencia de medios específicamente destinados a facilitar la supresión o neutralización de dispositivos técnicos de protección (de tipo DRM como el CSS, las claves de acceso, sistemas de registro, etc.) [Ver artículo sobre software libre y DRM].

Para tener y ejercer estos derechos, el registro del software en el Registro General de la Propiedad Intelectual no es necesaria, pero brinda una presunción (iuris tantum) de autoría a favor del solicitante de registro.